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martes, 18 de noviembre de 2008

Basilea

A pesar del tiempo transcurrido no podía continuar con el blog sin terminar la narración de nuestro viaje a Suiza y dedicar unas líneas a Basilea...

Basilea

Desde Lucerna salimos bien tarde en tren hacia Basilea, a donde llegamos de noche. Este es el punto de una de la mayores cagadas que he tenido viajando (y que sean todas así!!) En el tren me di cuenta de que el albergue que teníamos reservado no coincidía con la dirección que tenía apuntada, jajajaja.

Idiomas. Francés en Ginebra. Alemán (de variante suiza) el resto del viaje. Por ignorancia de ambos nos manejamos en Inglés, algo de italiano y por gestos durante casi todo nuestro periplo. La gente, en general, MUY atenta y servicial.Desde la estación llamamos al albergue, pidiéndoles indicaciones para llegar al mismo. La encargada, muy voluntariosa, nos dijo que el albergue estaba junto a la estación, y trató de indicarnos el camino. Aún así no hubo manera... Por suerte una familia que andaba paseando nos vio apurados y nos acompañó casi hasta la misma puerta durante un paseo de animada charla. Debo decir que toda la gente con la que tratamos en Basilea fue exquisitamente amable.

La mañana siguiente la pasamos viendo la Catedral, el Ayuntamiento (el imponente edificio rojo de la foto de arriba), un mercadito de comida y tomando el almuerzo junto al río. El ambiente de la ciudad me resultó tan agradable que la revisito mentalmente en muchas ocasiones.

BasileaBasileaBasilea

Impresionante en Basilea, como casi en toda Suiza, el sistema de transportes urbanos: autobuses y tranvías.

Transporte Urbano. Tranvías, trolebuses y autobuses cuyo carril se respeta a rajatabla. Horarios que se cumplen y mucha frecuencia hacía que moverse por las ciudades suizas fuera un placer. Hay que decir que el tamaño de las ciudades facilita esta labor. En todas las ciudades puedes alquilar, u obtener bajo fianza, bicicletas, que son muy usadas en verano y hasta tienen en los trenes un vagón destinado a su transporte. Algunas ciudades facilitan gratuitamente al visitante un pase de transporte válido durante la estancia (también es cierto que algunas ciudades cobran un impuesto especial por día de estancia)


¿Qué más os cuento? Pues que pasamos la tarde entre la tradición del encantador Basler PapierMühle (museo del papel)y la vanguardia del Museo Tinguely, con sus gigantescas y cautivadoras obras móviles hechas de elementos reciclados. Abajo podéis ver un ejemplo de una de sus máquinas. Algunas de sus obras también decoran la ciudad suiza. En la foto de la derecha la rueda de molino que servía de energía para la fabricación de papel en el museo.Basilea


Basilea

BasileaPara desplazarnos desde el Papier al Museo utilizamos el Fähri para cruzar el Rin, un sistema de botes que, sujetos a un cable de acero, atraviesan el cauce utilizando la corriente como única fuente de energía.

Aún con el ruido de las máquinas de Tinguely y nuestro papel recién fabricado artesanalmente terminamos un día muy completo con unas cervezas artesanas en este tradicional brauerei. La cena se vio animada inesperadamente al compartir mesa (es costumbre allí) con una pareja de suizos de amena conversación y que además nos ayudaron a entender lo que ponía en la carta. La charla se iba animando según ella tomaba más vinos (servidos en botella individual) y el apuntaba en el posavasos palotes a cada cerveza que caía...

BasileaBasileaBasilea

Ah, imprescindible de Basilea: las Basler Läckerli, una especia de galletas de miel y especias absolutamente adictivas. Las pediría por internet si los gastos de envío no fueran tan abusivos (si alguien sabe donde las venden en Madrid que avise!!)

El día siguiente aprovechamos para dar un último paseo por la ciudad y hacer algunas compras antes de ir hacia el aeropuerto y despedirnos de un país del que sólo puedo pensar en volver...

Todas las fotos de Basilea en este album y como pase de dispositivas aquí.

lunes, 14 de enero de 2008

Lucerna

La vuelta desde el Jungfrau a Interlaken fue tranquila. Tal y como acostumbramos a hacer en este viaje habíamos dejado los bultos en la consigna de la estación de tren para recogerlos cómodamente y salir hacia Lucerna. En esta ocasión nos tuvieron que esperar un poco más, ya que Nuria no encontraba su móvil, que creía haber dejado olvidado en el albergue. Por suerte, nada más entrar por la puerta y sin decirle nada a la recepcionista, ésta nos miraba sonriente con un "Chicos, se os ha olvidado esto". Aliviados nos fuimos a cenar algo y a coger el último tren hacia Lucerna.Lucerna

En una tardía llegada a la ciudad montamos en uno de los últimos autobuses para el albergue, donde nos encontramos con una pareja de coreanos muy majos.

La gente. Muy correcta y educada. MUY amables y atentos en Basilea. Algo estirados en Lucerna. Entre esos dos extremos el resto de las ciudades.

Aprovechamos la mañana siguiente para acercarnos al pie del Monte Pilatus, hasta el que sube un impresionante funicular. Decidimos no tomarlo, ya que creímos difícil de superar el espectáculo recién vivido en el Junfrau. En la foto, el monte Pilatus desde el Lago de los 4 Cantones:

Monte Pilatus


LucernaDesde allí tomamos un barco de vuelta a Lucerna atravesando el Lago de los 4 cantones. Verdaderamente Suiza es un parque temático de naturaleza, y el sólo hecho de viajar es ya un increíble espectáculo. Los abonos de transportes por todo el país para cinco días que pillamos fueron todo un acierto.

Si tuviera que elegir uno diría que fue Lucerna, a pesar de ser una de las ciudades más visitadas del mundo, el lugar de Suiza que menos me gustó de los visitados. No obstante su ambiente medieval y sus puentes de madera tienen su indiscutible encanto, aunque la lluvia de la tarde no nos dejó disfrutar demasiado del paseo por el centro histórico.

Detalle de casaLucerna

Aparte del centro histórico no os perdáis, si váis por allí, el Parque con la impresionante estatua del león (símbolo de la ciudad) y el singular museo de los glaciares, con más de un divertimento.

Lucerna


Demostró Suiza tener, además de impresionantes paisajes, singulares museos que nos hicieron el viaje aún más interesante y didáctico. Entre ellos está el comentado de los glaciares, ubicado sobre el terreno que en otro tiempo ocupara un glaciar muestra un recorrido didáctico sobre este fenómeno. La exposición se completa con la visita a la casa del creador del museo, conservada como en el siglo XIX, que además incluye un mirador sobre la ciudad, unos hermosos jardines y divertimentos a base de espejos y un laberinto de cristal...Truco de espejos


Museo de los glaciares



Tomamos la pertinente cerveza artesana junto al río, cenamos algo de camino a la estación y partimos, sin tiempo que perder, hacia Basilea, última parada de este apasionante viaje.Cerveza Artesana
Bebercio. Visitamos varias cervecerias con su propia destileria, que producían así su propia marca de cerveza. Eran sitios bastante agradables, con buena cerveza y comida apropiada para acompañarla, eso si, muchas veces entre un humo espeso, pues está permitido fumar.

Fotos del día aquí.

jueves, 10 de enero de 2008

Junfraujoch

A pesar de que llevo desde principios de Octubre sin escribir en el blog (maldito trabajo, voy a mandar a todos al carajo), tenía muchísimas ganas de llegar a este punto de la narración del viaje a Suiza, y es que el día que pasamos en el Junfrau fue inolvidable.

Me confieso más aficionado a la naturaleza que al arte, deportista por salud y montañero inmaduro, por lo cual llegar al corazón de Los Alpes fue para mi todo un sueño cumplido.

Para ubicarnos un poco puedo deciros que el Jungfrau es el pico más alto (con 4,158m) del macizo del mismo nombre, en la región del Oberland Bernés, muy cerca de Wengen.
Descendiendo...

Por primera vez coronado (seguro que con mucho esfuerzo) en 1811 hoy en día es posible subir cómodamente en tren hasta la que es la estación de ferrocarril más alta de Europa. El precio del trayecto (nada módico) se ve más que compensado tras contemplar el paisaje y la enorme inversión en infraestructura.

Klein Scheidegg
Mirador desde el tunel de subida al Jungfraujoch
Iniciando viaje en Interlaken es necesario cambiar de tren en Grindelwald o Lauterbrunnen para alcanzar Kleine Scheidegg. Desde allí un tercer tren nos llevará muy cerca de la cima por el interior de la montaña, a través de un túnel de más de 7km y pendientes superiores al 25%. El túnel, que data de principios del siglo XX, tiene paradas intermedias con impresionantes vistas al glaciar que se despliega a los pies del Jungfrau. Sobra decir que todos los trenes estaban perfectamente sincronizados...

En la cima, junto a la estación de tren, hay un enorme complejo que incluye restaurantes, un observatorio astronómico, una cueva con esculturas excavadas en el hielo, etc. Y, a pesar del circo que pudiera parecer, está montado con el mayor respecto posible para lo que representa una infraestructura de este tipo a casi 4000m. de altitud.Transporte alpino. Aún estoy flipando con lo poco que pudimos ver de la red de remontes del país. Los precios, desorbitados, se ven justificados cuando ves el despliegue de infraestructuras.


Jungfraujoch


Tuvimos la inmensa suerte de tener un día despejado. Sin las vistas subir hasta aquí es tirar los 100€ que cuesta el trayecto y las casi dos horas de viaje desde Interlaken.

Al filo de lo imposible...


El buen tiempo nos permitió además de pasear por allí, comer tranquilamente sentados sobre la nieve y deslizarnos por las pendientes con unos discos de plástico enormes que te prestaban en la estación.

Esculturas de HieloAquí comimos


Además, estuvimos visitando el Palacio de Hielo y el impresionante complejo de túneles.

JungfraujochTunel en el hieloSnow-dish

El albúm del día lo tenéis aquí.

Podría seguir líneas y líneas hablando de este día, pero prefiero abreviar y dejaros una última foto...

Glaciar desde el Jungfraujoch

Alojamiento. Los hoteles suelen sobrepasar los 100€ por noche para una habitación doble, por lo que nos decidimos por Albergues. Aproximadamente unos 50€ la habitación doble, con lavabo pero sin baño, con o sin desayuno (dependiendo) En todos los casos excelente servicio, limpieza y comodidad.

sábado, 6 de octubre de 2007

Interlaken.

Al día siguiente terminamos nuestra estancia en Berna con una visita a la que fuera la casa de Albert Einstein, en la cual desarrolló la Teoría Especial de la Relatividad mientras trabajaba en la oficina de patentes de la ciudad: una visita más sentimental que bonita o instructiva.

Completamos la mañana paseando por un mercado de artesanía junto a la catedral y por otro mercado de comida: principalmente quesos, frutas, hortalizas y variantes. Como en los puestos ofrecían degustación de sus productos fue una muy buena ocasión para probar desde embutidos a aceitunas aliñadas o bizcochos y quesos artesanales. Nos llevamos una bolsa con algunos quesos riquísimos.Quesazo


Lago Thun


Recogidos los bártulos en el albergue cogimos el tren que nos llevaría entre preciosos paisajes hasta Interlaken, pueblo situado entre los lagos Thun y Brienz , y en el extremo norte de los Alpes. A pesar de sus escasos 5000 habitantes es un enclave turístico de primer nivel, debido a sus buenas comunicaciones e inmejorable ubicación.

Cascadas de LauterbrunnenDespués de dejar los bártulos en el simpático albergue de Interlaken (situado sobre una cervecería) decidimos improvisar e ir a visitar la Catarata de Lauterbrunnen, de donde os dejo unas fotos (que me será mucho más fácil que contarlo con palabras)


Cascadas de Lauterbrunnen


Trás terminar la visita a las cataratas decidimos pasarnos por Wengen, pueblo con la peculiaridad de que no lleva hasta él ninguna carretera. Acostumbrados a no contar con coches el pueblo ha decidido no haya coches con motor de explosión, por lo que sólo se permiten vehículos eléctricos, muy escasos también, ya que su uso es exclusivamente interno. En cualquier caso la población está perfectamente comunicado con el resto del País a través de los frecuentes trenes. Y con unas vistas como la de la foto:

Vistas desde Wengen


Por la noche aprovechamos para cenar una fondue de queso en uno de los sitios más asequibles de Interlaken, el restaurante Bebbis.

Dimos un paseo nocturno por Interlaken, donde las tiendas de souvenirs permanecían abiertas hasta tarde, con las omnipresentes navajas y relojes de cuco presentes en todos los escaparates.
Precios. Si, más caro que España, pero no en proporción a los sueldos. Aunque se acepta el euro en muchos sitios conviene usar el CHF (franco suizo) o la tarjeta de crédito para tener un mejor tipo de cambio. Precios tipo: un café (grande, eso si) 2,50€. Una tercio de cerveza de barril (2,50-3€) Cena para dos personas, desde 20€.



Al día siguiente estaríamos pisando nieve...

lunes, 1 de octubre de 2007

Berna. Paseando entre soportales...

La mañana del segundo día aprovechamos para cruzar el Lago Léman en barco, ver la Catedral de Ginebra por dentro y visitar el Museo de La Reforma, donde el culto a la figura de Calvino y el sentimiento contemporáneo de ecumenismo, me dejaron un sabor agridulce.Museo de la reforma

Compramos unos bocadillos, algo de beber y un poco de chocolate (ahhghaghagagh) y salimos en tren hacia Berna, capital de la confederación. Es curiosa la sensación de una capital de 140.000 habitantes y un ambiente tan cosmopolita.

Transportes. Aún estoy flipando con el sistema de Transportes del país, desde el urbano a los remontes. Todo un alarde de tecnología, servicio, profesionalidad y puntualidad. Como muestra lo que me dijeron en la taquilla de la estación de trenes: señor, en Suiza no se reservan asientos, si se llena un tren ponemos otro. Con lo cual una vez tenemos billete basta subirse al tren y elegir asiento. Trenes intercity unen las principales ciudades cada hora desde bien temprano hasta la medianoche.


Lo mejor de Berna, sin duda, pasear por su cuidadísimo centro histórico, ya sea por fuera o por dentro de los soportales, echando un vistazo a los cuidados escaparates del abundante comercio. Y no, no los vaciaban por la noche y tampoco había persianas anti-cacos.Escaparate

Después de dejar las cosas en el Albergue, ubicado en una zona tranquila junto al tempestuoso Aar, paseamos por las zonas con más encanto de la ciudad, viendo además sus tejados desde la torre de la Catedral.

Vistas desde la torre de la catedral de Berna
Vistas desde la torre de la catedral de Berna

Sin Duda una ciudad con encanto para peatones y ciclistas.

Catedral de Berna


Por la tarde paseamos tranquilamente hasta la colina del Rosengarten (mirador natural de la ciudad) y cenamos tranquilamente en una cervecería junto a las antiguas cocheras del tranvía. También en esta ocasión pudimos degustar cerveza artesana acompañando a la temprana cena (a las 6 de la tarde!! :-O)Comida. Quizás la gastronomía de Suiza no sea para tirar cohetes, pero, como en cualquier sitio, se puede comer bien sin dejarse un riñón si buscas un poco. Escasas las especialidades locales, mucha cocina internacional.


Berna desde el Rosengarten

Un paseo ya nocturno por las calles de Berna completó el día...

Todas las fotos del día aquí.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Llegando a Suiza. Ginebra y la Zona Internacional.

Comienzo en este post a contaros algunas impresiones de nuestro viaje a Suiza, que, como comentaba en el anterior post, nos llevó en rápida sucesión de visita por Ginebra, Berna, Interlaken, Lucerna y Basilea. Cada uno de los post que haré de este viaje se corresponde con uno de los días, comentando actividades del mismo. Además incluyo cuadros con aspectos generales del viaje o/y del país y las distintas ciudades.

Una vez aclarado esto nos trasladamos a Ginebra, una ciudad muy, pero que muy peculiar, tanto por su ubicación como por su historia marcada por La Reforma. La llegada a la ciudad en el avión ya es espectacular, con la vistas del Lago Lèman con Francia, en una orilla y Suiza en la otra.Los vuelos. Salimos de Madrid en jueves por la mañana, con easy-jet. La vuelta era al miércoles siguiente por la tarde desde Basilea. El precio de risa, en serio, ni un autobús a Albacete... Con un poco de suerte, con esto de las compañías low-cost, se viaja bien baratito.


Después de desplazarnos desde el aeropuerto a la estación de trenes y de allí al albergue decidimos comer algo rápido y pasar por la oficina de turismo para hacernos con algún plano de transportes de la ciudad. El trayecto hacia el centro de la ciudad fue algo lento por la lluvia: acabamos empapados.

Empleamos la tarde en hacer una visita a la zona internacional de Ginebra, que alberga el Museo de la Cruz Roja y las sedes europeas de la ONU y la OMS. La vocación humanista de ciudadanos ginebrinos llevo a la fundación de la Cruz Roja y a impulsar la Liga de Naciones, institución predecesora de la, quiero y no puedo, ONU. Aunque no es oro todo lo que reluce (parece que aún hay denuncias de violación de los derechos humanos en el país) hay que reconocer el mérito de ambas instituciones. La tradición de neutralidad, el servicio militar obligatorio (en pos de una teórica autodefensa eficiente) y las famosas cuentas numeradas hacen aún más peculiar el país y difícil de aprehender su idiosincrasia.

Fuimos recibidos con mucha hospitalidad en el Museo de la Cruz Roja, donde se repasa en una magnífica exposición el nacimiento, obra y milagros (de los de verdad) de esta institución. Especialmente escalofriante el muro del sótano, donde en la línea de tiempo del siglo XX están marcados todos los conflictos bélicos y catástrofes naturales de importancia. Museo de la Cruz Roja

Emociona ver los siete millones de fichas de prisioneros y heridos de guerra atendidos por Cruz Roja, y que han servido para que las familias pudieran conocer la suerte de sus allegados. No parece casualidad que los primeros tratados de prisioneros y la convención de Ginebra nacieran precisamente aquí. Un dato: estos tratados no contemplaban a la población civil, lo cual dejo total impunidad en un primer momento a las atrocidades nazis en los campos de concentración. En definitiva una visita que dio mucho que pensar...

El GuardarropaEn la foto veis el "Guardarropa" del museo: unas perchas en el pasillo. Comprenderéis desde nuestra óptica picaresco-cañí que nos costará dejar los chubasqueros allí y nuestra sorpresa al comprobar que aún estaban allí a la vuelta, jajajaja.

La siguiente visita fue a la sede europea de la ONU, cuyo complejo es en la práctica suelo internacional. De la visita guiada, en Francés, pude entender poco, pero me quedó la idea de que la ONU es una ENORME máquina burocrática, que abarca muchas tareas, con sedes repartidas por varios países. Al pasear entre los edificios y entrar en los salones de reunión es fácil imaginar y creer en una humanidad que aún no ha llegado a entenderse o aceptar sus diferencias...Salones de la ONU


Camino de Santiago en GinebraEl resto de la tarde aprovechamos para pasear por la zona comercial, la catedral y las calles peatonales adyacentes y hacer alguna compra (Nuria pudo reemplazar la pluma que había perdido en el aeropuerto y seguir tomando sus notas del viaje) En la foto detalle de señalización del Camino de Santiago en las calles que rodeaban a la Catedral (recordadme que me lo piense dos veces antes de empezar desde aquí, jajajaja)


La cena (a eso de las 7) fue en una excelente cervecería frente a la estación de tren que tenía a bien fabricar su propia cerveza artesana, y que acompañamos con ese tipo de comida que pega bien con una buena cerveza (ver foto) ->Queso!

El tiempo. Un poco revuelto. Ese mismo día de nuestra llegada nos cayó una BUENA chupa de agua. Lluvia algún otro día, pero sol, espléndido sol, en los días que más falta hacía.

Jet'd'eauComo nuestra última noche en la ciudad, aprovechamos para dar un paseo nocturno por las principales calles, la Catedral y las orillas de Lago Léman. En la foto vista nocturna del Jet'd'eau, gigántesco "hidrochorro" de unos 150m y principal hito de la ciudad. Durante parte del día, debido al viento, estuvo parado.


Todas las fotos del día en este álbum.